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Maternidad

Mamá Cautiva

Existe una verdad que todas las madres guardan en silencio, tanto las que planearon tener un hijo como las que fueron sorprendidas con un vientre lleno de vida y decidieron enfrentar valientemente el desafío. Todas aman y desean una vida llena de salud y felicidad para sus pequeños. Pero cuando finalmente llega a nuestros brazos esa pequeña y frágil vida, convirtiéndonos en madres por primera vez, aparece un sinfín de preocupaciones, responsabilidades y temores, entre ellos el temor de “perder la libertad”.

Si, así mismo, ¡perder la libertad! “

Sí, ¡perder la libertad! Eso significa no poder hacer lo que quieras, cuando quieras, como quieras y durante el tiempo que quieras. Puede sonar duro, pero es la realidad. Pocas personas hablan de esto, muy pocas se atreven a comentarlo, ya sea por tabú, miedo, vergüenza, culpa o cualquier otro sentimiento de vergüenza o rechazo social a una situación natural. Creo que generalmente no se expresa porque puede confundirse con un rechazo hacia su bebé.

Pero no es así, y en ningún momento debería dar vergüenza. Vivimos en un mundo lleno de prejuicios donde lo naturalmente humano puede ser catalogado como debilidad o simplemente despreciado según los estándares de lo que debería ser “una madre perfecta”. ¡Falso! Sentirse mal por querer ver una película en el cine, tomar una cerveza con tus amigos, cenar en tu restaurante favorito, o simplemente hacer el amor con tu pareja sin ser interrumpidos, no te hace una mala madre. Te recuerda que sigues siendo un individuo humano y que no puedes dejar de ser quién eres por ser madre, solo debes aprender a adaptarte a tu nuevo rol.

Esa libertad se pierde,  pero no te debes de avergonzar de sentirte de esa forma. Poco a poco vuelve, no en la misma proporción, pero te vas a ir adaptando.

Recuerdo cuando mi Max tenía 2 meses de edad y lo veía muy pequeño para salir. No había salido desde que él había nacido, y el encierro me estaba deprimiendo. Estaba llorosa y con mucha ansiedad. Además, Max fue un niño de lactancia materna exclusiva, cada vez que él lloraba allí estaban mis pechos para consolarlo, por lo que no me atrevía a salir sola y mucho menos conducir mi carro con él.

Un día, después de darle su “tética” y verlo dormir, le pedi a mi madre que lo cuidara solo por una hora para poder ir sola a un supermercado cercano a comprar un par de cosas, mi madre accedió. Cuando volví a conducir mi auto, escuchar musica de la radio, y caminar sola por los pasillos del supermercado viendo los estantes; sentí una bocanada de aire fresco lleno de gloria. ¿Y por qué esa simplicidad me lleno de alegria?, bueno, siempre he sido una mujer bastante activa, lo que mi madre llama una callejera (en el buen sentido de la palabra). Me encanta salir mucho, encender mi coche y sin avisar a nadie, tomar el rumbo que mejor me parezca y hacer lo que me plazca.

Esa libertad se pierde, pero no debes avergonzarte de sentir esas ganas de salir corriendo de vez en vez, es completamente normal y todas sin excepción, hasta las que aparentan ser madres perfectas en redes sociales experimentas ese sentimiento. La libertad poco a poco vuelve, no en la misma proporción, pero te irás adaptando a las nuevas formas. También ten en cuenta que, la “pérdida de libertad” es una de las primeras culpas que vivirás como madre, parte de un listado largo de culpas, por cierto, todas inútiles.

Lo importante de señalar, a lo que hemos denominado “sentimiento de cautiverio” o “perdida de libertad”, es que es un sentimiento completamente normal y real, y no tiene nada de malo sentir culpabilidad por experimentarlo repetidamente. Eras una persona completa, llena de rutinas diarias, sueños, formas de socializar, estudios, trabajos, hobbies, etc., y traer algo tan importante y delicado como un bebé recién nacido a tu vida desajusta todo. Y seguro que te lo imaginaste estando embarazada, que ciertamente así iba a suceder, pero no lo sabes hasta que vives la experiencia desafiante que puede llegar a ser.

“sentimiento de cautiverio”, es que es un sentimiento completamente normal y real, y no tiene nada de malo sentir culpabilidad por experimentarlo repetidamente.

mari

Estoy aquí también para decirte que el tiempo pasa, y las etapas de dependencia de los bebés cambian bastante rápido, demasiado para mi gusto personal. Esa sensación de cautiverio la irás adaptando, sorprendentemente de forma bastante creativa, a una posición que podrás manejar desde el círculo de tus seres queridos y amigos. Y aunque ya nada será igual nunca más, tu corazón se habrá triplicado en tamaño y aprenderás a disfrutar los momentos desde otra perspectiva y a otro ritmo.

Si tuviera otro hijo, estaría mejor informada y con expectativas mucho más claras. Disfrutaría y estaría preparada al máximo para esas largas tandas de lactancia, esas noches agotadoras y esos llamados constantes. No significa que no me voy a cansar, sino que estoy consciente de que es una etapa muy corta dentro de la maternidad.

Algo que definitivamente haría para ayudarme en esa etapa, y que recomendaría a toda embarazada que pueda hacer lo mismo, es pasar los últimos tres meses de embarazo tranquila en su hogar, saliendo lo menos posible, realizando hobbies y actividades calmadas dentro de la casa que disfrute, conectándome con esas cuatro paredes, y haciendo de esa casa un lugar acogedor y placentero para estar. Definitivamente eso será de gran ayuda para cuando el pequeño integrante llegue y te deje cautiva.

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