Cuando me provoca hacer mi pequeño bowl de chimichurri, lo hago con la expectativa de que al menos me dure una semana en mi nevera, pero que va, vivo con un par de señoritos de 7 y 41 años de edad que no lo permiten por ningún motivo, a lo sumo un par de días pasan hasta que mi pequeño bowl blanco de cerámica se encuentre vacío por completo.
Entonces, con el perdón de mis amigos argentinos por tomar una receta tan de ellos y hacerla a mi versión, les pido disculpas por los ingredientes no típicos que pudiera deliberadamente incluirle a este magnífico aderezo.
Lo preparo para acompañar casi todo lo que se me acurra: carne, pollo, cerdo, pescado, yuca, arroz, sándwiches, arepas, empanadas, y lo que se aposente en mi plato.
mari garcia




Ingredientes
- 1 cabeza de ajo
- 1 ramo de Perejil
- ½ ramo de Cilantro
- ½ Pimentón rojo
- 1 cucharadita Orégano seco
- ¾ Taza de Vinagre
- 1 ½ Taza de Aceite vegetal
- Sal
- Pimienta
- Chili seco (solo para los picante lovers, al gusto)

Preparación
Si no tienes la habilidad de cortar finamente los ajos, lo más fácil, es triturarlos con un mortero y pistilo. Con el pimentón te doy también la recomendación de si ni lo puedes cortar en cuadros diminutos a cuchillo, puedes usar un procesador de alimento o “picatodo”. Para el cilantro y el perejil no hay otra opción de cortarlo en minuta y con el cuchillo, hazlo despacio y sin apuro.
Agrega todos los ingredientes en un bowl, mezcla y reserva en la nevera. La real potencia del chimichurri estará disponible para el día siguiente, créeme, que mientras más pasen días, mucho más concentrado será su sabor.
