Menu
Reflexiones

Nostalgia

Donde fui feliz y las fibras de mis nervios palpitaron en alta vibración.

Donde los aromas calientes y dulces se entremezclaban emanando desde alguna cocina.

Donde las risas y las conversaciones eran infinitas.

Donde los logros daban una sensación de bien me sabe al espíritu.

Donde los abrazos eran de oso llenitos de amor genuino.

Donde las piernas no podían mas y mi cuerpo temblaba como gelatina.

Donde el pecho se me expandía y la mente me volaba.

Donde tantas veces me invitaron y tantas otras invite. 

Fueron muchos sitios regados en muchos tiempos diferentes, rodeada de mucha gente y muchas otras veces en soledad conmigo.

Extraño cuando he sido feliz, pero me daba cuenta en el futuro y no en el presente. La madurez, bien oportunamente, ha hecho que me percate al momento y lo saboree como si fuera una tarta de frutas de las que tanto me gusta.

Soy melancólica y sentimental hasta los tuétanos, pero reconozco que he sido inmensamente feliz y que lo continúo siendo, que siento alegría de vivir en este planeta bajo este cuerpo y en estas circunstancias.

Esta es solo una alabanza silenciosa a lo que sin darme cuenta extraño, aquellas historias que me sacan una sonrisa del rostro y me transportan en el tiempo, porque no las menciono, pero ahí están viniendo de repente como nubes pasajeras.

Definitivamente la vida es como un baúl, que a medida que transcurre el tiempo vamos llenando de fotos de todo tipo, hay veces están enfocadas, otras veces no, otras no nos gustan, en otras podemos pasar horas contemplándolas, unas son viejas y otras son recientes, otras se nos pierden y otras simplemente queremos seguir tomándonos la misma foto una y otra vez.

Extraño sitios, aromas, sabores, tradiciones, costumbres, pero sobre todo personas que ame y otras que sigo amando. Porque donde fui feliz lo llevo conmigo, y sigo tomando nuevas fotos para mi baúl.

Cuando mi espíritu parta de este planeta, quiero llevarme mi baúl repleto de maravillosas fotos, donde todas son importantes, donde la mayoría me deje un bien me sabe en el alma y un aire fresco sobre mi rostro.   

Que el doble filo de la añoranza no te desbarranque en la tristeza, sino, que sea cómo un té caliente en medio de una noche fría.

mari garcia

No Comments

    Leave a Reply